Desde que nací supe del lago.

Es la herencia de mis padres. Es la vida que tenemos, la que queremos que nuestros nietos vivan.

Anáhuac es estar entre aguas.

Peces, ranas y ajolotes.  Patos, chichicuilotes y golondrinos. No faltaban quelites, quintoniles, verdolagas.

Los pueblos supieron convivir con las aguas, recogiendo el ahuautle, el tequesquite.

Ese lago se llama libertad.

Soy más pequeño pero también me tocó vivirlo. Daba gusto ver las parvadas. Ahí jugábamos, nos metíamos a nadar, a hacer maldades. Nuestra relación es muy íntima.

Somos la generación que despidió a los lagos.

El ahuautle, el caviar de los pobres, ahora es inalcanzable. Ya no hay culebras de agua: torbellinos que se desvanecían y dejaban animales dispersos en la laguna.

Tenemos muchos recuerdos y a veces soñamos que ahí andamos. Y cuando llegamos no hay nada.

Esto viene de muy atrás, de la época de la colonia: Enrico Martínez, Francisco de Garay, Porfirio Díaz; Tajo de Nochistongo, Canal del Desagüe, Drenaje Profundo.

Las políticas estúpidas sacan el agua de esta cuenca.

Algún día lo lograremos revertir.

¿POR QUÉ ME ESTÁN MATANDO?

¿Por qué me quieren sepultar?

Todos quedaron asombrados al llegar al lugar donde nací. En mis orillas surgieron pueblos cultos. Jamás se les ocurrió destruirme. Pero llegaron los conquistadores con gran crueldad y violencia.

La historia no ha quedado atrás.

Tras cientos de años continúa el desastre.

La tierra se hunde.

La naturaleza retoma su caudal.

¿De dónde han salido tantos expertos?

Hasta los que me hacen daño comen de mí.

En este territorio, en tiempos de lluvias, sigo luchando.  Aquí pueden verme. Soy la historia pasada, presente y futura.

Y, con orgullo, mis hijos me presentan al mundo.

DESDE LOS PUEBLOS de la orilla del lago les decimos.

Existimos.

Queremos que nos vean.

La tierra es nuestra madre. Nos llama. Nos abraza con sus frutos.  Bendita tierra que me das una tortilla, que me vas a dejar descansar en ti.

México debe saber que en su mesa, todos los días hay un campesino.

El aeropuerto nos va a dar la muerte.

Por eso día con día estamos gritando, en diferentes lugares lo gritamos.

2001, un decreto: era el despojo de nuestras tierras. En 2002 todos los pueblos dijimos que no.

2006, Peña Nieto, criminal.

Golpeados. Heridos. Muertos. Allanamiento de hogares. Mujeres violadas. El tejido social roto. División y violencia. Miedo. De día y de noche, un ruido violento. No conocíamos la incertidumbre.  ¿Por qué sobrevuelan nuestro territorio?

Al grupo aeroportuario: No eres el dueño para entregar nuestras tierras.

Como Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra estamos expuestos al racismo, la violencia, todos los días.

Nuestras abuelas y abuelos vivieron esclavitud en las haciendas. Fueron revolucionarios y la herencia que nos entregaron la disfrutamos.

La seguridad era estar en nuestras tierras.

Pero el gobierno tiene otro estilo de vida. Por eso se dice este es un proyecto de muerte.

La palabra desecar me da coraje, como una persona que muere de sed.

Amarran al lago con palabras mecánicas. Ya iniciaron la entubación.

Esta es la etapa final, no solo para los de la orilla del lago.

Pero algo nos dice que no se va a consolidar.

La dignidad y la razón son más fuertes.

VUELVEN A SURGIR MIS HIJOS, quienes no olvidan su origen.

Incansables me defienden.

Cuando los encuentres, ¡respétalos!

No saben de guerra, no quieren sangre. Pero están dispuestos a dar la vida

Los pueblos de la orilla se dan cuenta que sin mí, morirán también.

A mis hijos no hay dinero que los compre, riquezas que los conquiste.

Saldrán a las calles a decir que yo existo.

Mis hijos hablan por mí.

ESTO ES MAGIA.

En un libro descubrí que ese lugar es intocable, es sagrado, algo que nuestros antepasados sabían.

Debemos tener la intuición histórica, esa codificación que tenemos para defender el territorio.

Aprendí de la lucha a amar la tierra, a sentirla. El viento, ese arrullar de hojas de milpa. El olor de la tierra transmite algo que debes interpretar. Esa magia en un solo grano se multiplica hasta en cientos.

Tenemos raíces, tenemos esperanza de un futuro con el Lago de Texcoco.

Lo que mis compañeros han hablado es vida. Tienen mucho que decir.

El lago habla, es el testimonio, la fuerza más poderosa.

Este lugar fue creado por la naturaleza y en relación con la naturaleza seguiremos existiendo.

SOBRE LA CARTA:

Esta carta es un ejercicio poético político que tiene la intención de ampliar la resonancia de la experiencia de los pueblos que defienden el territorio de la cuenca del Lago de Texcoco.

Surgió a partir de una conversación realizada mediante las prácticas narrativas con 15 mujeres, hombres, niñas y niños de los pueblos lacustres de Tocuila, Acuexcomac y Atenco el día 28 de septiembre del 2018 en el Museo Paleontológico de Tocuila.

Las palabras aquí expresadas son resultado de una coautoría planteada desde las preguntas, la conversación y la edición. Sin embargo, asumimos que las comunidades son las expertas en este tema y todas las palabras aquí vertidas fueron emitidas por sus habitantes.

Como toda carta, este texto desea ser respondido. Proponemos que surja una correspondencia entre personas, colectividades, pueblos y ciudades con el propio Lago de Texcoco y las comunidades que lo defienden. Para crear un efecto resonante en esta correspondencia sugerimos tres preguntas.

¿Qué te tiene pensando y sintiendo esta carta?

¿Cómo resuena contigo y con el lugar donde vives?

¿A qué te sientes invitada/invitadoa/invitado a hacer después de leerla/escucharla?

Sin embargo, quien quiera responder esta carta puede proponer sus propias preguntas.

También invitamos a que el Lago de Texcoco reciba cartas a partir de cualquier lenguaje y técnica: esténcil, fotografía, rap, son jarocho, documental, arte sonoro, danza, ensayo.

Nuestra intención es que la sensibilidad de cada quién responda a estas palabras desde su contexto y corazón.

Atentamente,
“Hackear el Aeropuerto”

Voz y poema: niñas, niños, mujeres y hombres de los pueblos de Tocuila, Acuexcomac y Atenco

Diseño sonoro: Leonardo Santiago
Edición: Gabriela Jáuregui, Al-Dabi Olvera
Fotografía: Adrián Rocha
Prácticas Narrativas: Eve Alcalá González, Al-Dabi Olvera
Apoyo gráfico y web: +1no
Traducción Náhuatl: Victoriano De la Cruz Cruz, Lucía Valencia Blanco,
Luis Pablo Acevedo Caballero + Colectivo Rutas Compartidas
Traducción Inglés: Lucila Sandoval
Traducción Alemán: Aldo Osorio, Sigmund Schaller

Proyecto: Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Hackear el Aeropuerto